*Compuesto la tarde del viernes, 14 de julio de 2017 en la casa de Pedro y Ana, en "las Colonias" (Torrijos), estando en la mesa del jardín con mi sobrino Pedro Miguel y mi hermano Jesús, cuyas parejas, novia y mujer, se llaman, respectivamente, Lidia y Ross.
a veces juegan con la raqueta, otras veces con la escoba.
¿Qué será de Serena?, ¿y qué de Dementieva?
una tendrá el alma en pena, la otra que se coma una breva.
Pero tú, Garbiñe, nuestra gran Garbiñe,
no hagas caso de esa pobre gentuza,
que apenas la falda a la cintura tu rival se ciñe,
ya le has barrido de la pista: gran Garbiñe Muguruza.
LAS REINAS DE LONDRES
Oda a Conchita
Conchita, Conchita, Conchita,
me gusta ver tu tripita,
que poco a poco te invita
a jugar con la pelotita.
Conchita, Conchita, Conchita,
lo que se da no se quita;
se lo dirías bien a Martinita:
"lo siento pero te he ganado, bonita".
Conchita, Conchita, Conchita,
tienes un nombre que excita;
estoy como Tarzán Con Chita,
mientras susurro tu nombre: "Conchita".
Oda a Garbiñe (II)
Garbiñe, Garbiñe,
si quieres una buena ensaladera,
aunque sea de madera,
al público inglés el contenido no le estriñe.
Garbiñe. Garbiñe,
pasadas unas horas,
después de ensalada y moras,
raro es que no jiñe*.
Garbiñe, Garbiñe,
espero que la mierda
más bien se pierda,
y no que en el wáter se apiñe.
Garbiñe, Garbiñe,
pero no te lo hagas encima,
pues si no el público ya no te anima,
al ver que tu ropa destiñe.
Garbiñe, Garbiñe,
no te hagas mayor,
que creo que es mejor
que alguien como yo te aniñe.
Garbiñe, Garbiñe,
ganar muchos grandes te pega,
pero vasco-venezolana, hazte gallega,
antes que mi poema "termiñe".
Garbiñe, Garbiñe,
olvidaba la posdata,
siendo rica no te hagas barata,
a no ser que yo un ojo te guiñe.
Garbiñe, Garbiñe,
me gusta releer tu poema;
espero que esta noche haya tema,
pues has conseguido que de ti me encariñe.
*jiñar: excretar por el ano
*EXTRA: Vídeo muy gracioso del grupo de humor "Martes y Trece", en el que interpretan a Arancha y Conchita, para celebración fin de año de los éxitos logrados en 1994.
El viento te enfurece con su bravura,
la furia de tus olas ves formar,
implacable ruges con feroz locura
y hasta tus profundidades te oyen bramar.
Pescadores que preparan sus faenas
cuando al horizonte comienza a clarear,
entienden tu lenguaje, y tú, sus penas,
mas con tu música les puedes consolar.
¿Quién te escuchó en el silencio de la noche
haciendo a aquellos tus cautivos naufragar?
¿Quién pudiera hacerte un solo reproche
al volver de la orilla la resaca para hacerla tragar?
Marineros que te surcan en unas y otras latitudes
conocen tus avatares, las que te hacen triunfar
en tres cuartas partes del planeta, y tus vicisitudes,
las del gran, majestuoso e inmenso mar.